NUESTRO CLUB

¿QUIENES SOMOS?

LOS ORIGENES.

Ha llovido mucho, o poco según se mire, desde que un grupo de amigos allá por el año 1989 ser reunían en los aledaños del barranco del Guiniguada para dar los primeros tiros con sus flamantes arcos nuevos a la vera de un irremediable autodidactismo  al principio, que les marcó huella con el paso del tiempo hacia la verdadera necesidad de fomentar este deporte partiendo de una enseñanza sistematizada que evitase el tedio de la práctica deportiva y  la aparición de las peligrosas lesiones.

Fue nuestro primer presidente, Antonio José Martín Hernández (Koki), el que se atrevió a comprar una curiosa máquina que despertaba el interés en un escaparate de una conocida armería de Las Palmas de Gran Canaria. Sin contar los que veíamos en la televisión o en las películas clásicas de aquella época, los únicos arcos que habíamos tenido en nuestras manos, como en las manos de la mayoría de los niños y jóvenes de algunas generaciones atrás, eran los que fabricábamos de forma totalmente artesanal y siguiendo unas intuiciones más estéticas que prácticas a la hora de mostrar, jugando, nuestros más preciados tesoros.

Pero el arco comprado, ya con algunos años más de su alejada niñez, supuso la simiente para el verdadero camino del tiro con arco en Santa Brígida. Sobre dianas improvisadas y la mirada atónita de sus hermanos y amigos, el cauce semiseco del barranco fue testigo principal del increíble vuelo de aquellas primeras flechas de aluminio compradas (y mal vendidas) totalmente de forma aleatoria.

No tardaron en sumarse a la actividad su hermano Juan Luis, y posteriormente su primo José Angel y José Miguel Lorenzo, mientras su calidad en el aprendizaje iban aumentando tras agenciarse una buena colección de libros y revistas, la mayoría en inglés, las cuales, y a duras penas ayudaron a depurar un tanto su técnica.

Yo me sumé algunos meses más tarde, reconozco que de pura casualidad, ya que una gripe de Jose Angel tan fuerte como  incapacitante, me llevó a su casa en visita médica, siendo su flamante arco de poleas, un black bear de aquella época que colgaba majestuoso en la pared de su habitación, el culpable de que apenas le hiciera caso a tan lamentablemente postrado paciente. Reconozco que no empecé a recetarle hasta que me ofreció la tan esperada y formal invitación al campo donde solían entrenar: un camino rural de unos 90 metros entre terrenos agrícolas, en medio del cauce del Guiniguada. No había tiempo para más, por lo que decidí curar a Jose Angel en el mínimo tiempo posible a fin de acudir con él a la cita.

Llegar a la zona, conocer al resto de los compañeros, ver sus arcos de poleas y engancharme fue todo en uno, de tal forma que en un par de semanas pude, con antiguos catálogos, encargar mi nuevo arco a la península con todos sus accesorios, formando ya parte, de forma permanente, de aquel grupo de primeros arqueros que me enseñaron con gran y más  estusiasmo que técnica, por lo menos en lo más básico del tiro.

Durante casi dos años estuvimos practicando de forma continuada, aprendiendo y orientando parte de nuestro tiempo a la caza con arco, la cual nos atrajo de forma irresistible de la mano de las revistas especializadas y personajes de la talla de Javier Sintes, del cual tuvimos ocasión de departir en una visita que éste realizó a Gran Canaria. Recuerdo lo inmensamente sabrosos que sabían aquellos conejos cazados con arco, y que aguardaban pacientemente soportando el frío extremo del congelador hasta tener las piezas suficientes para encender una digna barbacoa. Como en Gran Canaria no existía posibilidad de caza mayor, la isla de Tenerife nos ofrecía la oportunidad de cazar el muflón en las cumbres de Arico, aunque con patrullas mixtas donde los cazadores con rifle constituían la mayoría.  Anécdotas existen miles, y la actividad cinegética se alternaba con la práctica en la precisión de aquellos primeros años.

Tras el verano del año 1992 y reunidos como casi siempre en charla distendida, nos asaltó la reflexión de la promoción, dar a conocer algo que tanto nos gustaba y apasionaba y conseguir metas más ambiciosas desde el punto de vista deportivo. Surgía así la simiente de la creación de un club de arqueros en Santa Brígida…

 

EL CLUB

Tras  el proceso previo de información y gestión, fue un dieciséis de Noviembre de 1992 , a las 20:00 horas, cuando nos reunimos para constituir el club, según reza en el acta fundacional, aprobando los estatutos y solicitando la inclusión en el registro de Asociaciones Deportivas de Canarias de lo que ya conocíamos como “Club Deportivo de Arquería Arcogranc”, siendo su primer presidente: D. Antonio José Martín Hernández, el vicepresidente: D. José Angel Pérez Rodríguez, el secretario: Juan José Castellano Trujillo, y el 1º vocal: Juan Luis Martín Hernández.

Con un planteamiento sencillo y divulgación en prensa insular, el club comienza a crecer en las siguientes semanas de forma vertiginosa hasta alcanzar casi los 80 socios, superando las expectativas y suponiendo un serio problema de organización por contar todavía con un patrimonio escaso y una disponibilidad mínima de material deportivo. A lo largo de 1993 comenzamos la andadura tanto deportiva como social, alquilando un local como sede oficial para  encuentro, formativo y de gestión, amén de conseguir un estupendo terreno que acondicionamos, anexo al casco de la villa, 100 metros de largo aunque con una linea de tiro algo más modesta (25 metros).

En esa primera etapa, comienzan las competiciones, de carácter local y de exhibición en las fiestas municipales, a la par que acudir a algunos postales que por aquellas fechas se organizaban ocasionalmente desde la delegación insular a cargo de nuestro amigo Ramón Rodríguez y su entrañable sala de tiro en la capital: “La Diana”.  En nuestra memoria se encuentra también el privilegio de haber podido aprender de arqueros de la calidad de Alfredo Mario Donet, subcampeón del mundo universitario en 1993, que recaló como caído del cielo  por nuestra tierra, y a nuestro entrañable compañero Antonio Ojeda Pérez que sin duda será en el cielo donde estará en estos momentos disparando sus flechas.

Las modalidades de tiro eran todas: desde el arco olímpico al compuesto pasando por el tiro tradicional con recurvado o long bow y los recorridos de bosque con dianas 3D que realizabamos los fines de semana. La división de caza con arco tampoco dejaba de despertar interés siendo cada vez más los curiosos que demandaban información sobre una actividad cinegética diferente con claros visos de proyección ecológica y regreso a costumbres ancestrales del hombre en su origen como cazador. Ese mismo año se solicitó la incorporación del club a la ANCCA (Asociación Nacional de Clubes de Caza con Arco) que empezaba a organizar sus primeros recorridos de bosque o caza simulada, desplazándome incluso a su sede para formarme como juez según dicha reglamentación.

A finales del año 1993, y en unas extrañas circunstancias el club sufrió un duro golpe del cual costó muchísimo tiempo recuperarse. Primero fue el robo de todo nuestro material deportivo que guardábamos en lo que creíamos que era un inexpugnable contenedor en el mismo campo de tiro. Posteriormente y   para rematar la faena, no exageraría si pintara la escena de tintes buñuelianos cuando aquella mañana previa al día de “Todos los Santos” nos encontramos en medio del campo de tiro una enorme montaña de flores secas y… coronas con bandas típicamente alegorizadas con despedidas de familiares y amigos a sus seres queridos fallecidos. Y es que, por parte de algún incompetente político local del momento se le ocurrió una forma un tanto “extraña” de clausurarnos el campo. Así fué,  porque tras  el fin de semana e ir a pedir explicaciones al ayuntamiento, no solo nos encontramos con evasivas inconsistentes sino que ahora  y en el fragor de la noche, nos quedamos estupefactos al contemplar  nuestro flamante campo de tiro convertido en un depósito de coches y chatarra abandonada. El dueño nos revocó el permiso y ahí acabó con las ilusiones de muchísimos arqueros que buscaban realizarse por el camino de la precisión.

Tras la imposibilidad de conseguir un terreno adecuado, y dada la especial orografía de nuestro municipio, numerosos arqueros comenzaron a entrenar en otros  que le ofrecían esa posibilidad, y/o a competir por su cuenta de forma individual, ya que en aquella época no lo impedían las normativas.  Pero no acabó ese suceso con la vida del club. Durante varios años se estuvo practicando exclusivamente el recorrido de bosque 3D en una zona del Guiniguada anexa a donde se comenzó a practicar en los orígenes y donde fuimos creciendo lenta, pero segura, aunque solo en dicha modalidad, siendo esa época testigo de la creciente apetencia por la arquería tradicional. En los siguientes años, el club ingresó como sección, en la SCZC (Sociedad de Cazadores de la Zona Centro), de Gran canaria, por la oportunidad que nos brindaba el uso de las magníficas instalaciones con que contaban en el valle de las Goteras para hacer nuestros recorridos: un terreno de 20 hectáreas, totalmente vallado en su perímetro donde establecimos durante mucho tiempo un recorrido fijo con dianas 2D y 3D.

Fueron muchas los eventos de promoción, como ferias y exposiciones de caza, que aprovechábamos para montar nuestro stand.  Stand que resultaba especialmente curioso y atractivo para la mayoría de los visitantes, y donde explicábamos y mostrábamos el material utilizado tanto en caza, como deportivo en los recorridos de bosque. Todo ello amenizado con exhibiciones de tiro a dianas 3D, con participación del público. Por otro lado, la actividad cinegética con arco traspasó nuestras fronteras viajando numerosas veces a la península para practicar caza mayor, a USA y a Sudáfrica, y teniendo ambiciosos proyectos por parte de algunos de nuestros cazadores arqueros para ir próximamente a Australia y Canadá.

 

 

HOY EN DIA

Aunque durante esos años no se llevó a cabo ningún tipo de competición o participación oficial del club, nunca hubo falta de continuidad en las actividades. El entusiasmo que nos ofrecía nuevas generaciones de arqueros y la filosofía constante de promoción que nos embuía nos hizo, en otro ambiente político-social muy diferente al de la primera etapa, el de replantearnos de nuevo la vía de la precisión y el tiro olímpico. Todo partiría de una renovación total de la junta directiva que en las elecciones del año 2004 me elevaron a presidente del club, en la actualidad el único socio fundador que consta en la junta directiva. Con una renovación profunda de los estatutos del club y la ayuda inestimable del que es ahora nuestro vicepresidente, Pepe Juan Gonzalez Delgado, orientamos totalmente la actividad, contando además con las instalaciones sociales del club socio-recreativo: “El Tribunal”  de nuestro municipio previo acuerdo de colaboración y comenzando así la tercera actual etapa de la historia de nuestro club.

A principios del 2005, y fruto de la nueva realidad municipal, con la creación de la Sociedad Municipal de Deportes de Santa Brígida, el camino se nos antoja algo más fácil no solo para nuestro deporte, sino para algunos otros mal llamados clásicamente: “de minorías”.  Firmado un convenio con dicha sociedad, se crea la “Escuela Municipal de Tiro con Arco de Santa Brígida”, la primera de Canarias,  para la promoción y formación de deportistas jóvenes (hasta los 16 años), y la actividad de tiro con arco impartida igualmente por nuestro club, para poner a disposición de todas las edades nuestro deporte.

Las instalaciones municipales con que contamos a partir de este momento constituyen todo un lujo en comparación con las primitivas de los primeros años. Un campo de tiro ubicado en el antiguo campo de fútbol provisional de Santa Brígida  junto al resto del complejo y vallado en toda su totalidad, con almacén propio y uso casi exclusivamente  para el tiro con arco en la temporada de aire libre. Y el pabellón cubierto para la temporada de sala, también anexo al complejo, y que forma parte de las instalaciones del instituto de enseñanza. Ambas instalaciones cumpliendo los requisitos y con el informe favorable emitido por el técnico competente en instalaciones de tiro con arco.

Durante el año 2005 nos pusimos en contacto con la delegación grancanaria de tiro con arco, en ese momento regida por D. Fernando Hípola, actual presidente de la Federación Canaria y con Ramón Rodríguez, para retomar el mundo de la arquería de precisión y sumarnos  a su espléndido proyecto: SEO (Sistema de Enseñanza Organizada), de tiro con arco como herramienta de enseñanza reglada primordial y de motivación para mantener una continuidad en la práctica de todos aquellos nuevos arqueros.

Nuestro club comenzó de nuevo, mediante los alumnos de la escuela deportiva, a participar en competiciones oficiales. Del mismo modo, se potenciaron todas las modalidades de arcos, centrándonos al principio en el olímpico y compuesto. Primero en los postales nacionales que servían tanto para competir oficialmente, como para potenciar la formación de los alumnos en la experiencia de la competición. Y posteriormente, y a partir del 2007, la primera liga oficial canaria de tiro con arco.

Digno de mención resulta la organización del Campeonato de Canarias de Sala 2006 en nuestro municipio gracias a la imprescindible ayuda del club “La Diana”, de nuestra capital y que supuso la consecución de cuatro medallas para nuestro club: 2º en compuesto infantil, 3º en recurvado infantil, 3º en recurvado alevín, y 3º en tiro instintivo. A partir de ahí, y hasta la actualidad, nuestros arqueros, jóvenes y menos jóvenes, pero todos llenos de ilusión, no han dejado de obtener numerosos premios en las diferentes competiciones de la liga canaria y torneos absolutos, compitiendo tanto a nivel regional como nacional.

En la actualidad, el club atraviesa un gran momento, con incorporaciones constantes de nuevos miembros y un gran desarrollo de la arquería tradicional. En nuestro afán de seguir por el buen camino de la promoción, nuestro club sigue abogando por todas las modalidades, teniendo en proyecto la oferta de una liga de recorridos de bosque 3D abierta, como oferta alternativa al tiro de precisión y una nueva variante de disfrutar de la belleza del tiro con arco en un ambiente diametralmente opuesto de lo que constituye un clásico campo de tiro. Para ello ha adquirido el material necesario consistente en un juego de piquetas y dianas 3D para un recorrido oficial (20 puestos) y llegado a negociaciones con particulares y/o administración que nos han proporcionado varios campos homologables de nuestra geografía insular.

Nuestro club, “Arcogranc el Tribunal”, aboga por la práctica, promoción y difusión con responsabilidad del tiro con arco en Canarias. Intentando además ser punto de encuentro social y ejemplo de actitudes de forma integral hacia los deportistas más jóvenes.

Nuestro club no fue el primer club de Gran Canaria, ni hemos sido los pioneros en absoluto, ni el más importante hoy en día. Pero hoy por hoy nos orgullece nuestra modesta historia, y el ser, eso sí, con mayúsculas… el club de tiro con arco en actividad más “VETERANO” de toda Canarias.

A partir del año 2015, Arcogranc  ingresa en  la Asociación Nacional de Arqueros de Bosque y asume su filosofía que “contempla la arquería no como un deporte, sino como una actividad que lleva miles de años practicándose por el hombre, una actividad de supera las limitaciones que imponen las reglas deportivas y llega a lo más profundo del instinto humano, en consonancia con la organización International Field Archery Association (IFAA).


Esas características, la filosofía, las modalidades reconocidas por edades y los tipos de arco aceptados, entre otras muchas cosas, hacen que nuestra actividad tenga una consideración más allá del simple deporte, ofrecemos algo diferente, algo recreativo, lúdico para nuestros asociados y ofrecemos una forma de esparcimiento cubriendo así una demanda de los practicantes de la arquería como actividad en sí misma.”

 

 

Juan José Castellano Trujillo.