CAZA CON ARCO - La caza

Caza

La caza con arco

Aunque pudiera parecer lo contrario, la caza con arco es indudablemente un procedimiento tradicional de caza que está adquiriendo relevancia en los últimos años.
Para su práctica es fundamental un conocimiento detallado del medio, de los animales a cazar y un dominio del arma. Es preciso acercarse lo más posible al animal y para ello habrá que actuar perfectamente camuflado, con el aire a favor y en todo caso tener buena puntería, ya que la precisión del arco difiere mucho de la de un arma de fuego.
Constituye una modalidad de caza ideal para practicarse dentro de espacios protegidos por la poca perturbación que produce en los animales siendo un instrumento idóneo para la gestión cinegética.
En España es precisa una regulación sobre el tema, ya que existe un importante vacío legal. La Federación Española de Caza, a través de la Comisión Nacional de la Caza con Arco, está fomentando la realización de actividades tales como demostraciones de caza real, que están teniendo n indudable éxito.
En los albores de la humanidad, no sabemos muy bien donde ni cuando; un hombre desarrolló lo que en aquel entonces debió suponer un avance tan radical como siglos después supuso la aparición de las armas de fuego.


El Arco y las Flechas


Hoy, milenios después, este arma retoma poco a poco un lugar en nuestro mundo, en un espacio que jamás debió de perder:
En la caza deportiva. ¿Qué es lo que hace a un cazador con arco diferente de los demás cazadores?. En principio las diferencias no son muy evidentes:
Todos cazamos. Pero es un axioma extendido entre los cazadores con arco que, para serlo y poder cazar, tienes que ser cazador.

Esto que puede parecer una tontería, se hace muy evidente si miramos la caza mayor con arma de fuego y la comparamos con la caza mayor con arco.

En primer lugar, utilizando un arma de fuego moderna, el cazador puedra estar en muchos casos en el límite de las capacidades sensoriales del animal:

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Difícilmente podrá podrá ser oído desde unos pocos cientos de metros, si es mínimamente cuidadoso.
Difícilmente será detectado, a menos que no sepa nada de los vientos y se haya bañado en perfume al salir de casa, difícilmente podrá ser visto, a no ser que no haya cuidado su vestimenta, eliminado brillos o se mimetice contra el fondo del medio en el que se intenta el lance.
Segundo, aún utilizando los más modernos arcos de poleas, el cazador debe llegar a situarse a menos de treinta metros de su presa:
Totalmente dentro de las capacidades sensoriales del animal, aún de las más empíricas:

¿Sabías qué, si les miramos directamente parece que puedan llegar a sentir nuestra mirada? El cazador con arco sabe que no ha de mirar directamente a su presa durante la aproximación, si no únicamente en los últimos segundos para soltar nuestra flecha.

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El cazador con arco, también sabe que una mínima brisa, le puede jugar una mala pasada en cualquier momento a esas distancias, y adopta todo tipo de precauciones para enmascarar sus propios olores corporales.
El cazador con arco también sabe que a esas distancias es muy difícil competir con la agudeza visual de la presa, por ello cuida especialmente su vestimenta camuflándose, hasta unos extremos que no puedemos imaginar.
El cazador con arco también sabe lo que puede suponer el más mínimo susurro inadecuado, por ello se mueve procurando no hacer ruido, si no procurando que sus ruidos sean lo más adecuados al entorno.

Y finalmente, el cazador con arco sabe que, además, ha de saber cazar. Qué ni aún haciendo todo lo ya mencionado perfectamente, será capaz de conseguir su presa si no sabe cazarla.

Al final, muchas veces, el cazador con arco, a la distancia adecuada de su presa, o incluso menos, tensa el arco, apunta y... relaja la tensión, se pone en pie, descubre su rostro y ve al animal mirándole confundido y alejarse, como si dudase de si debe hacerlo, o si deja atrás a un amigo...

El ya ha cazado. Mañana el cazador con arco retomará otra pista, rastreará las huellas como sólo imaginamos que lo puede hacer un nativo del oeste americano, y volverá a cazar...

Quizás en esta ocasión decida soltar su flecha y lleve carne a casa... o se limite a pasarse un tiempo, que a él le parecerán horas, sentado o en cuclillas a escasos metros de su presa, sabiendo que, otra vez, la ha cazado.
Puede que quieras introducirte en este mundo, o quizás, tan sólo experimentarlo en alguna ocasión... Pero lo que si os aconsejo es que de una u otra forma os asesoréis siempre por profesionales.


Texto de Antonio Rebollo Liñán, Delegado Nacional de Caza con Arco de la R. F. E. C.