CAZA CON ARCO - Artículos

22-05-2008                                                CAZA CON ARCO EN CANADA

 

Día 1 9-5-2008

Llegamos José Miguel (Chaman), Fernando, José Carlos y yo (Guanche) a nuestro destino después de un largo viaje con algún que otro contratiempo, un lago al este de Prince George, en la Columbia Británica llamado Opatcho lake, allí nos esperaba nuestro outfitter, Michael Schneider de Going Hunting.

Nada más llegar, saludamos a los cazadores que salían del campamento, tres americanos, dos con rifle y uno con arco, ¡¡¡Los tres habían cazado sus osos!!!

Allí nos presentaron al dueño dle campamento, Ken Watson, de Opatcho Lake Outfitters. Decir que íbamos al campamento de Michael, que era estaba más al norte, pero por el mal tiempo que había en su zona (nieve de 1 metro de espesor) nos imposibilitaba la cacería, así que nos quedamos en el campamento de Ken.




El Campamento era precioso, con cabañas al antiguo estilo “trampero” hechas de tronco y musgo en sus uniones, fabricadas hacía como 40 años. Era bonito leer las firmas que habían en su interior, de gente que había pasado por allí y los trofeos que habían conseguido. La iluminación era con una lámpara de gas, que hacían que cogiera un color “especial” su interior y la calefacción con las típicas estufas de hierro, que por cierto, ¡Daban un calor increíble!!!

Aparte estaba el comedor, el baño, la ducha, etc.. todo con un encanto especial que nos hacía recordar a las películas de aventura del “gran norte”.

Las cabañas estaban justo en el borde de un lago y la nuestra daba hacia en embarcadero. ¡¡¡Una preciosidad!!!!

El lago es famoso por sus truchas arco iris de gran tamaño, pero por desgracia no tuvimos tiempo para intentar pescarlas.

Al rato de estar en el campamento aparecieron Gary y Kurt, dos cazadores con arco californianos con los que tuvimos el gusto de pasar toda la semana.


Ya estábamos todos, solo hacía falta comprobar que el arco tirara bien y esperar a mañana para empezar la cacería.

Estos días de relax son de agradecer, hacen que estés más tranquilo, que disfrutes del paisaje y que te recuperes del cansancio del viaje y de los cambios de horario.

La comida en todo momento ESPECTACULAR, con comidas hechas con productos de la zona, alce, salmón, arándanos ,moras, etc... y mucha repostería alemana.

Fueron pasando las horas y llegó la hora de dormir, mañana puede ser un gran día.

Día 2 10-5-2008

Ayer por la noche nos sorteamos quien iba con quien, me tocó con Chamán (José Miguel) y tambien a quien le iba a tocar hacerle las entradas a los osos, al principio pensamos en un día a cada uno. Hoy fuimos con Ken, gran conocedor de esta zona ya que es su concesión.

El plan era sencillo, nos levantábamos a las 7, para desayunar a las 8. La hora de salida, 9:30 -10 de la mañana, según como estuviera el tiempo.
La forma de caza no era del todo espectacular, nos hubiera gustado más ir a caballo, pero la economía no nos lo permite, así que nuestro “aliado” va ha ser un pick up, con ellos recorres muchos kilómetros de pistas (algunas veces 250 kilómetros) y llevarte a sitios distintos.

El primer día nos llevó Ken a una zona de granjas, ya que los grandes osos se acercan mucho allí porque es el primer sitio donde sale la hierba, además que los osos grandes solían atacar al ganado.

El tiempo no era el bueno, llovía algunas veces de forma intermitente y a los osos no le gusta ni el frío ni la lluvia, pero a ver si tenemos suerte.

Como a las 11:30, cruzando un paso a nivel de un tren, vemos en el borde derecho nuestro primer oso, un gran oso, tumbado tranquilamente.


Aparcamos el coche y aunque el viento lo teníamos fatal le digo a Ken que la única forma de cazar es intentándolo, así que empezamos a meternos por el monte intentando recortarle distancia, el oso estaría como a 500 metros, así que no tardaríamos mucho en llegar. Cuando nos podemos “asomar” a ver la vía vemos que el oso ya no estaba, era facilísimo que nos cogiera el aire por mucho rodeo que le hubiéramos dado, aún asi seguimos caminando por las vías y en eso que como a 100 metros salen del bosque dos osos peleandose, que aunque no eran del tamaño del grande, ya tenían su tamaño. Fue impresionante verlos así tan cerca, nos quedamos quietos a ver su reacción, pero enseguida nos cogieron el aire y volvieron al bosque. Decir que estos bosques son impracticables, caminar por ellos es casi imposible, haciendo ruido fácilmente.

Llegamos al coche y le contamos a José Miguel lo sucedido, pero él lo estaba viendo desde lejos. Cuando arrancamos el coche y después de haber estado hablando allí, ¡¡¡Nos cruza otro oso la pista!!! Nos bajamos del coche, a ver si lo volvemos a ver, pero nada.

¡¡¡¡4 osos en un momento!!!!

Después dejamos el coche y estuvimos subiendo y bajando montañas, haciendo unos recechos preciosos en busca de los osos, pero el tiempo no ayudaba, durante el rececho vimos algunos ciervos mula, una pena que estuvieran aún sin cuerna.

Ya al medio día, vemos en el fondo de un valle a una osa con dos crías, una de ellas cimarrón, el guarda nos dice que su padre es gigante y que siempre anda por la zona. La osa se iba alejando y nos fijamos, que era porque cerca tenía a otro oso. Estaba comiendo tranquilamente.

Nos preparamos y le hacemos una entrada, teníamos que bajar por una ladera, luego cruzar un barranquito y ya nos poníamos encima de él. Bajamos y cuando lo vemos ya se había movido y estaba en la linde del bosque, conseguimos ponernos a unos 40 metros, pero el aire empieza a cambiar y el oso se mosquea y se mete en el monte, pero con dirección hacia nosotros. Todavía Ken y yo, nos podemos acercar unos metros más y nos ponemos a 30, el oso empieza a caminar hacia nosotros y el aire sigue cambiando, lo veo que me viene, el terreno muy sucio para tirar pero ya tenía puesta una flecha por si acaso, sigue acercándose. Si sigue, le voy a tener que tirar a unos 13 metros, en el único claro que tengo, Ken ya está preparado con el rifle.




El oso se para detrás de un arbusto cerrado, no estará a 20 metros, levanta la nariz y da un salto y se va corriendo, nos ha cogido el aire, pero que lance mas bonito. Ahora se le oye respirar a Ken mejor, jajaja… nos reímos y me decía “close encounter”jajaja… le doy las gracias por el lance. Estuvimos cerca para ser el primer día.

Chamán, estaba unos metros mas arriba contemplando todo, pero desde su posición no pudo ver al oso.



Volvemos al sitio elevado desde donde vimos los osos y nos sentamos a “glasear” como lo llaman ellos (mirar con los prismáticos). Allí estuvimos 3 horas, vimos dos manadas de ciervo mula, una de 3 y otra de 6, un coyote, aguilas y volvimos a ver a la osa con sus dos crías. Eran las 6 de la tarde y paramos para comer un rato y hablar de “negocios”, jeje…

Nos movemos de zona y volvemos a ver mucho ciervo mula, incluso en los jardines de las casas, también grousse y conejos.

Ya por la tarde vemos un oso gigante en medio de una campa, le damos la vuelta intentando entrarle con el aire perfecto, pero sigue muy cambiante, eso es que viene lluvia nos decían. Cuando lo vemos estaba echado como a 10 metros de una linde de bosque, Ken y yo nos arrastramos por el suelo y cuando llegamos a 40 metros me dice si puedo tirarle desde ahí, el oso no era normal, ¡¡¡Era gigante!!! ¡¡Me lo repetía una y otra vez!! ¡¡Eso no se dice!! Yo le digo que si soy capaz, había entrenado para tirar mucho mas lejos, y me dice que lo intente, pero al verlo tumbado me pongo cuerpo a tierra y empiezo a reptar hacia él, hasta que ya no podía más. Le veía la loma, me pongo con las rodillas en tierra y me pego a la orilla del bosque a esperar que se levante. Mido distancia 32 metros, un tiro más o menos fácil.

No lo veía entero, solo su lomo y se le veía gigante entre la hierba verde, el pelo, con el brillo de los últimos rayos de sol brillaba.


En eso que noto movimiento, el oso levanta la cabeza, levanta la nariz y de un salto se levanta mirando hacia nosotros pero sin vernos, se me queda muy frontal para tirarle a un bicho de ese tamaño y menos con lo peligroso que son. Yo estaba a medio draw, el oso cogía el aire, ¡¡¡Que grande era!!! Pero da una especie de bufido y se mete en el monte sin posibilidades de tiro.

¡¡¡Que lance!!!! ¡Que suspiros dimos Ken y yo! Me dio las gracias por no tirar ya que se nos hubiera venido casi seguro y me dijo que no había visto a nadie acercarse tanto a un oso de ese tamaño, ¡¡¡Él le echaba como 8 pies y mas de 200 kilos!!! Hacía años que no veía un oso negro tan grande.

Volvimos al coche, todavía de día (oscurece a las 10:30 y amanece a las 5:15). Ya casi de noche cuando volvíamos al campamento, vemos un oso en una ladera de fácil entrada. Le hacemos un rececho rápido, ya que se nos hacía de noche, con un viento perfecto y cuando estábamos a 14 metros (por no decir menos), solo quedaba asomarnos, Ken me deja paso para que vaya primero, en eso que me agarra del brazo y me tira hacia atrás porque vemos un osesno subiendo a un árbol, era una madre con una cría y a esa distancia se te suelen venir fácilmente.

De vuelta al campamento, vemos otra vez a los mule, whitetails, un alce y mucha caza menor.

Carlos y Fernando no tuvieron tanta suerte, vieron solamente uno, pero al hacerle la entrada el bicho los olio.

Lo mismo le paso a Gary y a Kurt, que también vieron uno, pero les pasó lo mismo. Hay mal tiempo, nosotros tuvimos suerte porque en la zona de las granjas había mas movimiento por la hierba.

Día 3 11-5-2008

Hoy no para de llover, esta vez vamos Jose Miguel y yo con Michael y Ken, nos quieren llevar a una zona especial, es una zona en alto que se divisa mucho monte. Después de carrilear un rato llegamos a la pista que nos conduce a la zona. La pista esta llena de nieve, como unos 50 cm, lo malo es que la pista es en subida y en una ladera.

Lo intentamos un par de veces, pero el coche no subía, estaba difícil la cosa, además que por último el coche se iba acercando cada vez más a al filo de la pista, un error y nos caemos por la ladera.

Al final ken desiste y damos la vuelta, aprovechamos para ver otras zonas de pinos cortados, pero todavía están sin hierba, no hace el calor que esperábamos y eso que estamos en la mejor época del año para cazar el oso en la British Columbia.

Después de unas vueltas, volvemos al campamento a comer para volver a salir por la tarde, está el día muy malo, pero José Miguel y yo aprovechamos para tirar unas flechas y entrenar un poco.
Salimos a las 3 y vamos a una zona con muy buena pinta, estuvimos ayer con Ken por aquí. Nos bajamos del coche y a recechar.

La zona esta si tenía mucha hierba, por lo que podíamos tener suerte, pero ni el día ni el viento nos acompañaba. Vemos mucho rastro y Michael nos llevaba tras un rastro fresco de un oso. Por dos veces dimos con rastro muy fresco, pero no lo pudimos ver.

Por el rabillo del ojo veo movimiento y aviso a mis compañeros, pero falsa alarma, era un coyote, que después sale a un limpio donde lo podemos ver con claridad, tenía un gran tamaño además de un bonito pelaje.


Volvemos al coche y cambiamos de zona, hasta que llegamos a la Pipeline, un cortafuegos por donde cruza la línea de gas por todo Canadá. Allí empezamos un rececho despacio y pudimos ver a lo lejos una osa con dos crías y pasamos un buen rato mirando como comían hasta que se nos hizo tarde.


Ya por el camino de vuelta vemos alce, whitetail, mucho grousse y un puerco espín, que nos hizo reír con su forma de caminar y correr.

Carlos y Fernando tuvieron la misma mala suerte, solo vieron uno, en la ladera de un río pero de imposible acceso, solo disfrutaron viendolos.

Los americanos vieron dos, pero eran pequeños, de unos dos años, de esos que empiezan a buscarse la vida solos. Decidieron no tirar.

12-5-2008

Hoy amanece perfecto, un día precioso, con mucho sol, los guías se levantan contentos, algunos bailan en el porche de su caseta, “hoy vamos a ver osos” nos decían. Eso esperamos que para eso hemos venido.

La verdad que da alegría cuando te levantas a cazar y hace buen tiempo, y más si estas a unos 10000 kilómetros de casa.

Vamos a una zona buena, por el camino nos cansamos de ver cola-blanca, ciervo mula y caza menor, ¡ que pena que no es la época! Que si nos lo hubiéramos pasado mejor todavía.

En el camino vemos una víbora muerta con colores muy llamativos, pero nos dicen que no es venenosa, ya por la tarde vemos un oso, en un buen sitio, José Miguel se prepara, no está lejos y el oso parece tranquilo. Yo me quedo en el coche, que desde aquí y con el zoom de la cámara puedo sacarle foto sin estorbar.

Le hacen la entrada por una pista vieja, los veo desde mi posición, el oso esta tranquilo, moviéndose poco, solo cuando cambiaba para seguir comiendo. El viento lo tenían cruzado y desde mi posición veo que hay muchas posibilidades. El oso se va hacia la izquierda de la pista y se pone a comer tras unos troncos caídos.
Miro hacia atrás intentando buscar a mis compañeros, a ver por donde van, pero ahora no los veo, hay un trozo de bosque que me lo impide, así que con los prismáticos busco otra vez el oso y veo que sigue en la misma posición.

Ahora veo a mis compañeros, estarán como a 45 metros y el oso empieza a moverse en dirección a la pista, uffffff…..

El oso se vuelve a parar, pero José Miguel y Michael siguen avanzando, miro otra vez al oso, pero por ahora no los ha visto. En eso Michael se abre hacia un lado para dejar pasar a José Miguel, pero esta vez el oso si los ve o los oye porque lo veo levantar la cabeza, cruzar la pista y subirse a un montículo de arena y se para a oir y a coger el aire.


José Miguel está como a 30 metros, le ve el lomo, pero no puede tirarle y el oso se empieza a ir, cuando llegan hasta la loma lo ven lejos entrando en el bosque.

Ha sido un lance muy bonito y he disfrutado como si lo hubiera hecho yo, al llegar me comentaron que no llevaron los pie de oso, imprescindible para cazar en ese terreno, porque se hacia mucho ruido intentando acercarnos y los osos tenían un oído y olfato increíble.
Que pena que el oso se volvió a la pista, yo pensaba que le iba a tirar a diez metros, porque estaba en un buen sitio.

¡Bien por José Miguel! Casi lo consigue y lo mejor de todo es que disfrutamos igual de la caza, ¡Da gusto cazar con gente así!

Por el camino nos encontramos con Fernando y Carlos y nos paramos a hablar con ellos, han tenido muchas oportunidades, algunas claras.
Fernando estaba recechando con su guía en la Pipeline, Carlos se quedó en el coche y mientras escribía su diario ve a un oso desde su posición. Decide si ir o no ir, ya que era media locura ir sin backup, pero se decide y le entra.

Empieza a recortar distancia, tanto, que se coloca a menos de 20 metros, el oso esta tranquilamente comiendo al lado de unos pinos.

Le recorta unos metros más y se coloca como a unos 17, el oso está perfectamente colocado, pero unas ramas le tapan la zona vital, las ramas no son grandes, pero suficientes como para dudarlo, (Carlos tira con un longbow Chastain de 56), en esos momentos de indecisión, si tirar o no tirar, cambia el aire y el oso se va.

Carlos con ese lance hizo la cacería (como decía él) acercarse a un oso grande, a menos de 20 metros, con un cacho palo y sin un rifle que te cubra, ya tiene mérito.

A Fernando, en la Pipeline vieron uno grande a 35 metros que se le metía en el monte, el guía lo reclama y el oso le sale y se le queda mirando. Fernando coloca una flecha y el oso entra en el bosque, veía algo pero no sabía lo que era. Lo vuelven a reclamar y sale el oso por el mismo sitio pero a dos patas, se queda un rato de pie, intentando averiguar que era eso. Fernando no se decidió porque no se entendió con el guía y al final no tiró.

Los dos disfrutaron de lo lindo con sus lances, nosotros seguimos hacia la zona de ayer, en la carretera vemos un oso pero sin posibilidad de entrarle.

Cuando llegamos a la zona, nos ponemos a caminar y después de un largo rececho, en el fondo de un valle, veo un bulto amarillo, como estaba al lado de las plantas del mismo color, no le presto mucha atención, pero cuando lo vuelvo a mirar veo que se mueve, se levanta y empieza a caminar para el monte.

Era un oso grande o muy grande, al verlo correr me creía que era un grizzly por su color, era amarillo, el guía no había visto ninguno de ese color en la zona nunca, estábamos de suerte.
Estaba a 120 metros, se paró y me dio tiempo a sacarle unas fotos, era un bicho precioso que para un rifle hubiera estado muy accesible, pesaría mas de 150 kilos seguro. Disfrutamos de él hasta que se metió en el monte.


Cuando regresábamos al coche, vemos otro oso, está a 45 metros de la pista, tenía alguna rama delante y José Miguel, sabiamente, no quiso arriesgarse a tirar. Allí estuvimos un buen rato hasta que el oso se tranquilizo y se acostó. Estuvimos pensando en entrarle, pero el terreno estaba muy sucio, así que mejor era que se moviera él. Estábamos al borde de la pista y puede ser que suba a comer.

Al rato se levanta, oímos un ruido en el fondo del barranco, quizás otro oso, que hace que este se asuste y corra hasta la otra ladera, allí buscó el abrigo de unos árboles grandes para pasar la noche.

Ya era de noche, así que volvemos al campamento. Allí están los americanos y hablando con ellos vieron 5 osos y 2 linces.

Después de un rececho de dos horas, porque vieron a un oso tumbado en medio de una campa, pudieron tirarle a unos 22 metros a un gran oso, pero los nervios le jugaron una mala pasada y la flecha le pasó por arriba. ¡Para la otra vez será Gary!

Carlos y Fernando vieron en total 9, alguna madres con crías, pero que le alegraron el día.

Alces, ciervos, grousse, conejos, etc etc eran ya normal verlos, eso sí, nos cruzo un lobo negro a José Miguel y a mí, pero era ya casi de noche.¡En total, 18 osos y muchos lances! Esto se anima, a ver que pasa mañana.


13-5-08

Mal día hoy, esperábamos que amaneciera como ayer, pero no, esta lloviendo mucho y nos tememos lo peor, los osos así no se mueven.

Los guías deciden que nos quedemos en el campamento, con la intención de salir al medio día si mejora un poco. Nosotros cada vez que aflojaba un poco de llover, aprovechamos para tirar un rato con los arcos o hablar con los amigos americanos. Y ver a algún valiente pescar en canoa


Después de comer, parece que mejora un poco la cosa y nos movemos a la zona donde vimos el “amarillo” e intentamos hacerle una espera en un alto, para intentar entrarle si lo vemos.
Nos quedamos allí como dos horas, hace mucho frío y la cosa no pinta bien, así que nos volvemos. No se movía nada por el bosque.


Lo único que pudimos ver fue a un castor intentando talar un pino cerca de la pista, la verdad es que uno no se los imagina tan grandes. Eran todo un problema en la British Columbia. Había muchas inundaciones porque tapaban los canales con sus troncos.

Michael, por el camino, recibe una llamada de un profesional que tiene la concesión de “al lado” (como 3 horas de camino por la autopista), dicen que tiraron a un oso pero no lo encuentran. Michael es conocido por tener uno de los mejores perros de rastro de la zona (sabueso húngaro). Así que vamos a tener una mañana movida si el tiempo nos acompaña.

De vuelta al campamento, nos cruza un oso pequeño la carretera, pero sin intención de pararse por lo menos para sacar una foto.

Carlos y Fernando tuvieron mucha más suerte que nosotros en “su” zona. Vieron 5, uno de ellos gigante en una pista. Carlos pudo acercarse como a 50 metros, el oso, como no sabía lo que eran esos bultos opto por acercarse, el oso se fue acercando poco a poco hasta unos 35 metros, siempre con mirada “desafiante” hasta que un cambio de viento hizo que se metiera en la espesura sin posibilidad de un tiro.
Fernando tuvo otro a tiro pero un poco largo, como 40 metros, pero no quiso arriesgar.

Los americanos, también vieron dos pequeños, pero no quisieron entrarles.

Ponemos las noticias del tiempo,aunque ahora esta mejor que esta mañana dicen que mañana va a estar peor, la cosa no pinta bien, aunque dicen que el viernes mejoran los días…un poco tarde para nosotros.

14-5-08

Otro mal día hoy, no para de llover, pero al levantarme noto buenas vibraciones, no se por qué… Se lo digo a mis compañeros y ellos que me conocen se ríen.

Salimos rápido después de desayunar, vamos Michael, José Miguel y yo a la otra concesión a pistear el oso herido.

Tras unas horas por la autopista llegamos al sitio, desde que nos metemos por la pista estamos viendo mucho mule deer.

Al llegar, vemos a los otros cazadores y nos explican como le habían tirado al oso. Eran cazadores con arco también, nos contaron que hizo uno un rececho a un gran oso que estaba en el centro de un prado, fueron arrastrandose por el suelo, pero cuando llegaron a unos 100 metros, a el cazador le vinieron las dudas de si se podía acercar más y le pidió el rifle al guarda, le tiró algo nervioso y según él, no le pegó muy bien.

Después de las presentaciones, nos subimos al coche de uno de los guardas y nos llevó a ver el sitio y a ver si veíamos algún oso.
El terreno es gigante, miles de hectáreas, tiene distintos tipos de animales, desde osos a mountain goats, incluso tiene una zona para caza con arco, en la que tiene tree stands al lado de unos lagos, es una pena que no podemos acceder a ella por culpa de la nieve.

No para de llover y nos subimos a una montaña alta de la zona, donde se puede observar mucho o muchísimo terreno, aparte estan conectados siempre por emisoras con otros guardas, leñadores y camioneros, que les avisan si ven osos y en que zona están, pero hoy, con esta lluvia parece imposible. Por el camino podemos ver a un gran wapiti refugiado de la lluvia debajo de unos grandes pinos, por el cuerpo que tenía y por lo que nos decía el guarda tiene que ser muy grande.

Se ve una “finca” muy bonita y no estaría mal para otra visita, jejeje….

Se acerca la hora de comer, además acabamos de recibir una llamada por la emisora diciendo que no han encontrado el oso, ¡una pena!.

Ya por el camino, aunque es muy mal día, vemos una osa con dos pequeños en una linde de bosque y rápidamente se metieron en él. También nos cruzó un oso cimarrón bonito la carretera y fue todo un lujo verlo correr delante del coche.

Ya nos juntamos con Michael y nos dice que lo del oso tuvo que ser un “calentón de agujas” el oso cayo al suelo y al momento se levantó y salio corriendo hacia el bosque. Aunque siguieron mucho tiempo el rastro, no dio nada de sangre.

Volvemos al campamento a comer y en el caminos nos vemos a Carlos y Fernando en una tienda de arquería, era pequeña, pero tenía de todo así que aprovechamos para comprar alguna cosa y ver algunos arcos de este año. Aunque ahora está lloviendo en las noticias dicen que mejorara el tiempo esta tarde.

Al salir del campamento, el tiempo estaba mejor, había dejado de llover y hacía un poco mas de calor, vamos a una zona nueva y nada más meternos vemos a lo lejos un gran oso comiendo. La zona era muy limpia, era de pinos cortados, así que el rececho se va a hacer un poco difícil. Pero hay que intentarlo.

Empezamos el rececho desde lejos, la zona era abierta, pero aprovechamos la posición del oso para ir lo más rápido que se podía hasta una montañita que nos podría cubrir. El viento era bueno, pero desde que lleguemos a la montaña el viento nos entra cruzado, algunas veces mal. De todas formas el oso esta en una especie de valle entre la montaña, y vemos que allí el viento mueve la hierba hacia los lados, así que está bien. Esos detalles siempre hay que tenerlos, sobretodo aquí que hemos perdido osos por el viento.

Según salimos del “refugio” de la montaña, vemos que el oso se está alejando, nos paramos, me quito los prismáticos y todo lo pesado, me pongo los pies de oso y Michael también e intentamos acercarnos lo más rápido que podemos.

Así nos acercamos hasta los 80 metros, distancia en la que el oso se gira y empieza a caminar hacia nosotros.

Estamos los dos tirados en el suelo, tanto, que José Miguel desde su posición no nos ve. Yo me pongo en una postura donde me pueda levantar sin hacer movimientos bruscos, el guía echa mano a su rifle y lo pone cerca de su cuerpo, por si hay problemas.

El guía me canta la distancia, 60 metros, “lo intentas?” me dijo, le dije que no, que a cuarenta o menos mejor.

El oso se ve gigante, viene derecho hacia nosotros, con ese andar pesado, está recortando muchos metros. Mide la distancia otra vez y me dice que está a 38.

Esta vez si lo intento, aprovecho que da unos pasos hacia mi derecha y se pone cuarteado y desde mi posición de sentado abro el arco y apunto con el pin de 40 al corazón. El viento era fuerte y con rachas, pero el arco se me queda quieto un momento, pongo la burbuja del nivel en su sitio y disparo.

¡¡¡¡¡Zassssss!!!! La flecha le pasa por debajo de donde había apuntado y el oso se queda mirando hacia el otro lado, pensando en que le había pasado por debajo.

Rápidamente coloco otra flecha y le vuelvo a apuntar, aunque fallé el primer tiro, tengo la templanza de apuntar bien y volver a colocar el nivel, “tranquilo Jorge” me decía yo mismo y suelto otra flecha.

Esta sí le pega bien, justo al lado del corazón, que hace que el oso de un salto y se venga hacia nosotros.

¡Era impresionante ver a esa masa negra corriendo de frente contra nosotros!

¡IMPRESIONANTE!

Yo, tranquilamente (aunque no me lo crean), puse otra flecha mientras miraba al oso como se nos venía, mientras que Michael ya tenía su 30-06 encarado y como a 18 metros o menos le mete el primer tiro, que hace que el oso cambien un poco de dirección, momento en el le tira un segundo que hace que caiga muerto.

Yo, que ya tenía la flecha en el arco y preparado, salté de alegría junto con Michael y nos abrazamos y celebramos el lance, ahora si estaba nervioso, era imposible meter la flecha en el carcaj así que tuve que tirarlo todo al suelo.

¡Que lance Dios! ¡¡¡¡¡YUHUUU!!! El oso creo que no tenía intenciones de atacarnos, pero el guía, por nuestra seguridad decidió disparar. Me dio las gracias por no moverme, porque si nos hubiera visto, ni con los tiros lo paramos.

Decir que le tiró dos veces porque el oso ni se inmuto con el primero, solo hizo un ligero cambio de dirección. ¡¡¡Nos hubiera pasado como a dos metros!!!!

¡VIVA LA VIRGEN! Le grité a José Miguel, todavía tardó un rato él en llegar hasta nosotros, allí nos estuvimos un buen rato sacando fotos para inmortalizar estos momentos. ¡Que pena no haberlo podido grabar o sacar fotos de todo el lance! Pero estaba difícil y al final lo conseguimos.

José Miguel y yo, no paramos de cantar nuestra “típica” canción, jejeje…

En el campamento, todo fue alegría, abrazos, fotos, brindis, etc etc.....

Fernando y Carlos vieron dos pequeños, los americanos vieron otros dos, pero a los 60 metros se les marcharon sin posibilidad. El viento está muy cambiante en esta zona.

Hoy duermo mas tranquilo…

15-4-06

Hoy amanece un día perfecto, me he despertado feliz de haber hecho mi “trabajo”.

El bueno de José Miguel y yo nos quedamos en el campamento mientras los demás se van, eso es lo malo de contratar un 2x1, por eso es bueno ir siempre con buenos compañeros, para que estos momentos no se conviertan en malos. Con José Miguel, no tengo ese problema y el se queda en el campamento igual de feliz que yo, seguro que al igual que los demás que nos acompañaron.

Nos quedamos toda la mañana haciendo el skinning al oso, para eso Michael es todo un profesional y parece que se dedica a la taxidermia. Es increíble con que cuidado y sin hacerle ningún corte a la piel, incluso en zonas delicadas como las orejas y la cara.

Decir que la carne de oso, aunque muchos no lo sepan, se guarda para comer, solo la carcasa la tiran para darle de comer a las alimañas del monte.



Un plato típico son las hamburguesas de oso. Lo malo es que tienen triquina y aquí no las llevan a analizar, solo le dan mas fuego a la carne o la cambian de temperatura.

Ya con el Skinning hecho, nos vemos a comer. El plan era salir a las 3, así que aprovechamos para estar tranquilo en el campamento y dar alguna vuelta en las piraguas.

Después de comer salimos hacia una zona nueva, pero no vemos nada, estamos cerca del campamento, pero la zona pinta muy bien.

A las 5 vemos un oso en el borde de la pista, paramos el coche desde lejos y José Miguel y Michael le entran.
El viento era perfecto y se iban acercando poco a poco.














Cuando llegan a los 60 metros, veo que el oso levanta la cabeza, pero no mira para mis compañeros, mira hacia el otro lado de la pista, ha oído algún ruido y empieza a caminar alejándose y se mete en el bosque sin darle opción a José Miguel.

Después de seguir por la zona, no vemos mas nada, “solo” cola blanca, algún alce, grousse y conejos, al llegar al campamento nos encontramos con nuestros amigos Kurt y Gary, que vieron dos osos en la pipeline, pero eran pequeños y no quisieron tirar.

Carlos y Fernando tuvieron a un buen oso a tiro, pero Fernando en el momento de tirar, se dio cuenta de que había dos crías pequeñas. ¡menos mal que se dio cuenta!

Mañana es el último día, según las noticias el tiempo va a seguir bueno, a ver si es verdad y disfrutamos como hoy

Jorge Peraza Cabrera

flecha

 

18-04-2008                              DIA DE GOZO

 

            El pasado día 15 de Marzo, junto a mi compañero Eutimiano, empezamos a entrenar para la nueva veda que comenzará en Agosto. El día estaba algo caluroso aunque no nos quitaba las ganas de echar un lance sobre codornices italianas. Son negras y algo más grande que las que habitualmente vemos en nuestros montes, para ello contábamos con mi perra Brica, una braca alemana cuyo nombre significa fuego en árabe, pero es que tiene fuego en las venas ya que no para, teniendo un carácter muy nervioso pero de muy buenos vientos.

            El lance fue preparado, pues las piezas fueron sembradas por nosotros, pero la perra resolvió muy bien, marcando las aves y peleándolas en las partes donde el terreno era más duro. Es una gran colaboradora, ya que te trae las piezas enteras y vivas, con lo cual podemos utilizarlas para otros lances.  La perra cobró las cinco piezas que se le sembró, pasándonos una mañana entretenida y divertida.

            En el próximo entrenamiento veremos también al braco de Eutimiano, que solo tiene dos meses y medio y ya se les ven maneras de buen comportamiento. Aquí les muestro algunas fotos de ese día.

 

            Saludos                      Alberto Hernández